Una de las cavidades más hermosas, por que acumula una ingente cantidad de joyería fina en sus paredes, de toda Bizkaia, es sin duda, Precencio II. Esta magnífica cavidad preserva íntegramente su belleza, protegida en parte por su falta de divulgación y en parte por la dificultad de su localización o coordenadas falsas para desprestigio de quienes las publican (algo que nunca entenderé. Si no deseas que la encuentren no pongas nada, pero poner coordenadas falsas… menos mal que uno ya sabe con quienes trata). En cualquier caso, Precencio II está por encima de todo ello y permanece inamovible, para quién se quiera sorprender, en el interior de la masa calcárea del Macizo de Jorrios.
La cavidad, extiende sus escasos 140 metros (y un desnivel acumulado de aproximados 15 metros) a través de una boca en el suelo de unos tres por dos metros que desciende en vertical de tres (de fácil destrepe) a una sala con formaciones blanquecinas, suelo sucio y cantidad de restos óseos . Al final de esta pequeña sala, ascendiendo por una colada unos cuatro metros se llega a una estrecha ventana o gatera que da acceso a toda la magia de la cavidad. Esta pequeña dificultad ha debido proteger el resto de la cavidad de visitas y, por lo que se observa, la ha conservado en muy buenas condiciones. Para ayudarse tanto en la subida como posterior bajada uno puede instalar una cuerdita en un natural (hay una gaza cerca de la “ventana”). Tras la ventana y de manera lineal se desarrolla Precencio II, con varios destrepes de poca dificutad. El primero de unos cuatro metros por la derecha y otros dos posteriores de casi parecida longitud por la izquierda. El piso es bastante seco y agarra bien, además hay apoyos. Formaciones de todo tipo afloran a lo largo del recorrido. Tan sólo al final de cavidad hay un pequeño ramal a la izquierda con algo de barro.
Precencio II es una exaltación de los sentidos que entre todos debemos cuidar y preservar.
Equipo de prospección y fotografía, con Urtzi Kalonje y Sabino Orbegozo.
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Entrada.
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