En las profundidades de Aralar.

Esta es una de esas cavidades que gracias a la falta de información  que existe sobre ella permanece integra y muy bien cuidada. Custodiada por el colectivo que la disfruta, se ve que se visita con extrema precaución, se evita pisar las paredes de sus incipientes gours, se cuida de no dejar un gramo de carburo en ningún sitio, no hay marca alguna en sus paredes... Preciosa en formaciones, con un acceso de fantasía a través de un volado de más de 30 metros, nos ofrece un espectáculo inigualable en la sierra de Aralar
Descendiendo de su boca nos encontramos con una gran sala, una de las de mayor volumen de Aralar, denominada Satorrak (grupo espeleólogicoNavarro que la descubrió allá por 1998). Esta se extiende como si de una gran ameba se tratara en cuatro puntos. Por una lado la denominada sala del oso (creo encontraron allí huesos de plantígrado), por otro pasando a través de una estrechez, se accede a una pequeña sala con formaciones y delicados gours en su suelo. En otro extremo desciende una gran galería con escasas formaciones y alguna chimenea, que, como en otros lados, se ve que están trabajando tratando de explorar posibles continuaciones de la cavidad (seguramente el mencionado grupo Satorrak). Y por último la, sin duda, más bonita de las elongaciones de esta gran sala, la llamada galería del Tártalo, con enormes cascos, columnas y “cocinas”, anti estalagmitas, “huevos fritos”, gours y formaciones de todo tipo. Todo un deleite para los sentidos.

Con 600 metros de desarrollo y 42 de desnivel acumulado, esta sima me ha dejado un gran sabor de boca, volveré, y espero encontrarla igual de bonita, igual de cuidada.
Impresioante bóveda interior con el volado de acceso.




Boca de acceso a la sima.


En la sala del Tártalo

Sala del Tártalo (foto Sabino)

Huevo frito perfecto.

Sala del Tártalo.



Volado de 31 metros.
Restos óseos de carnívoro (hiena, lince, gato montés...?) ya colmatado.



Imagen de Sabino.

Anti estalagmitas.




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